Ser docente millennial en México es:
Preguntarte todos los días sí realmente estás en el lugar correcto.
Dejar tu casa para ir a una localidad a entregar lo que aprendiste y un poco más.
Tener un mísero sueldo con el simple consuelo de que: "al tiempo sí conviene ser maestro".
Tener pendientes todos los días (al menos durante el ciclo escolar).
Dedicar muchas horas fuera del aula a planear, investigar, organizar, estudiar, aprender.
Lidiar con padres o madres irresponsables que no trabajan nada en casa y esperan que en medio de 30 alumnos sus hijos puedan desarrollar su máximo potencial.
Sentirte todo el tiempo con el pie en el cuello por parte de las Autoridades Educativas, atendiendo indicaciones sin sentido o decisiones de personas que NADA tienen que ver con el ámbito educativo.
Saber que no te alcanza para una vivienda.
Terminar tan quemado el ciclo escolar, que las primeras semanas de vacaciones no tienes ganas de nada.
Estar cansado mentalmente por siempre.
Dedicar tiempo extra organizando eventos para recaudar dinero para el sostenimiento del plantel.
Invertir fines de semana organizando papeleo porque NADA puede ser en digital, en plena era DIGITAL.
Insistir a padres y madres que se interesen por la educación de sus hijos o en caso de no hacerlo, sentirte mal también por eso.
Saber que tu sueldo no te alcanza más que para sobrevivir.
Tener que agradecer que te suban el sueldo cada año, aunque sea unos $200 pesos.
Y espero que no me malentiendan, sí me encanta ser maestra, sí hago todo lo de arriba con mucha convicción, amor y por decisión propia, pero también mi inteligencia me da para darme cuenta de que mi trabajo está a miles de años luz de ser valorado y de ser digno.
Casi todos los docentes que conozco tienen otras entradas de dinero, se esfuerzan al máximo planeando, dando sus clases, pero lamentablemente esto no alcanza y entonces varios tenemos dos trabajos, vendemos o emprendemos. Esto, obviamente implica que un docente se parta en más para sobrevivir, y ni hablar de quienes tienen familia, porque obvio las necesidades son muchas más, tanto económicas, como básicas de cuidado. Y el estar en más partes, conlleva a que nuestra práctica no sea la mejor.
No digo que sea mala, simplemente el estrés de saber que no te alcanza para la vida que pretendes llevar, no te deja concentrarte 100% en tu práctica, como cuando eras estudiante y eso era lo único que tenías que hacer. Sé que la vida cambia, sé que la vida de adulto implica muchas más responsabilidades pero creo que todo eso sería llevadero si nos pagaran lo que realmente merecemos.
PERO cómoooo, se van a atrever a invertir en educación, es muy ilógico para mentes pequeñas y egoístas.
Ayer escuchaba un maravilloso podcast dónde hablaba acerca del propósito de vida, una herramienta japonesa llamada "Ikigai", que se traduce básicamente: A todo eso que haga de la vida, algo valioso.
El Ikigai, nos invita a realizar lo que amamos, que al mismo tiempo, es requerido por la sociedad, que sea algo para lo que tenemos talento y finalmente nos sea remunerado.
XOXO
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