El mundo nunca será un mejor lugar

Hoy tuve la oportunidad de dar un taller a padres de familia sobre empatía, al prepararlo en días pasados, tuve flashbacks de los momentos en los que mi empatía se iba construyendo, desde que mi papá me decía: "No hagas lo que no te gusta que te hagan", hasta cuando mi mamá escuchaba todas las historias de la primaria donde me enfrentaba a problemas y me ayudaba a sobrellevarlos de la mejor manera, siempre sintiéndome segura y sostenida, hasta la fecha. 
Otro momento muy lúcido fue una navidad entre los trece y catorce años, que tuvimos que ir a comprar un regalo antes de la cena al supermercado y me rompió el alma ver cómo yo ya iba lista para cenar y había personas de la tercera edad aún trabajando, pensaba en que posiblemente nadie los esperaba y bueno, como toda una adolescente - y como es mi naturaleza jaja- sentí y pensé todo con mucha intensidad. 

Incluso al elegir mi carrera, ahora caigo en cuenta que la elegí gracias a la empatía, con toda convicción, contra todo pronóstico de lo que implica la vida y labor docente, pero fiel y creyente de que podía mejorar la vida de muchas personas desde mi aula, con la certeza de que podría plantar semillas para una niñez feliz, tranquila y con calidad humana. 

Acompañar familias ha sido de las mejores tareas que me han sido encomendadas, ver en ellos las ganas de hacer las cosas dintintas, reconocer prácticas que no son buenas y aún así tratar de mejorarlo es realmente valiente y se requiere de mucho en uno mismo. 

Hoy, durante la sesión, tocaba compartir situaciones personales con la persona de a lado que muy probablemente no conocían, gracias al cielo, lo tomaron de la mejor manera y se encomendaron a la actividad, noté que estaban cómodos, incluso di un poquito más de tiempo porque los veía cómodos. 
Primero pregunté cómo se sentían, comentaron que bien, tranquilos y en confianza.
Comentábamos que cuando verbalizamos lo que pasa por nuestra cabeza, algo pasa, se aligera y ya no pesa, duele, entristece tanto... Ahí comprendí que, en el mundo, las personas que rigen el mundo están cero interesados en nosotros o mejorar nuestras vidas, al contrario, parece que cada vez serán más avaros y rapaces, por lo tanto, lo único que nos queda, somos nosotros mismos, nuestra comunidad. 

El saludo de la mañana, la sonrisa de alguien desconocido, el mensaje de alguien que se acuerdad de ti, los dibujos de mis alumnos que significa que me recordaron la tarde anterior, el agradecimiento sincero de las familias, la risa con mis compañeras, los gestos de amabilidad, el apapacho de quienes amas, la mano que te sostiene, en pocas palabras: LA EMPATÍA RIGIENDO NUESTRA HUMANIDAD. 

No podemos apartarnos de todo lo malo que pasa en el mundo pero si podemos demostrar que somos más los buenos y comprender que mientras vayamos acompañados, nada puede ser tan complicado o imposible. Por eso el título de esta entrada, necesitamos reconocernos como responsables y no esperar que el mundo sea mejor, sino HACERLO MEJOR Y LLEVADERO PARA TODOS QUIENES LO HABITAMOS. 

Y pues nada, hoy entre mil cosas, me siento agradecida por tener la oportunidad de entrar a la familia de lo más preciado que tiene nuestro mundo, los niños y niñas, por su confianza y disposición.

Que nunca mueran los espacios para compartir y acompañarnos.


Gracias por estar acá <3 (:




Les dejo el video con el que concluimos el taller, viejito pero bonito que siempre vale la pena recordar.  <3 .="" class="separator" div="" style="clear: both; text-align: center;">

Comentarios

  1. So proud!!! Que bonito ver que amas lo que haces y que lo haces con todo el corazón, ily! 🥹🤍✨✨

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  2. Hola. Me alegra volver a tener noticias de ti. Ya extrañaba leerte. Ojalá puedas escribir más. Recuerdo cuando tomábamos talleres juntos y ahora tú los impartes; qué rápido pasa el tiempo. Se ve que diste un excelente taller, tú siempre superándote y muy reflexiva.
    Saludos, Lourdes.

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