La escuela

Antier vi por segunda vez la película titulada "El niño que domó el viento" y volví a llorar. 

Me fascina ver en alguien esas ganas de aprender, de crecer, de evolucionar, y no sólo por conocimiento sino por llegar a ser la mejor versión de sí mismos. Y mejor aun cuando William Kamkwamba se propone a construir un artefacto para salvar a su comunidad de la hambruna y es justo entonces cuando encuentro el sentido de la escuela: Impulsar.

Impulsar a pensar 
Impulsar a aprender 
Impulsar a crear 

Sí, así en ese orden. Porque nuestra responsabilidad en la escuela es esa, ampliar horizontes, hacerles ver a nuestros pequeños que pueden lograr hasta lo imposible. Sé que en muchas ocasiones podemos olvidar esto, por seguir los programas, por nuestras autoridades, por la carga administrativa, por la bruma, el cansancio y demás. 

Pero yo de verdad amo la escuela, adoro ir a clases, adoro aprender y mucho más; guiar. Guiar a personitas que están por descubrir el mundo y a sí mismos.  

Me parte el alma cuando a los niños no les gusta la escuela y no los culpo, los docentes y los padres de familia tenemos mucha responsabilidad al respecto, porque no le damos la importancia debida al día a día, porque no propiciamos actividades significativas, porque nos volvemos monótonos, en el caso de los padres; apoyan cuando los niños no QUIEREN ir a la escuela (cuando ellos aun no son capaces de decir qué es lo mejor para ellos mismos), hacen comentarios que desaprueban lo que se hace en la escuela, entre otros. PERO, en mis reuniones siempre les digo a mis padres de familia: La escuela es por y para la comunidad, aprovéchenla.

Recuerdo la primera vez que vi la película, al día siguiente llegué con mis alumnos y se las conté, (son muy pequeños para ver la película), pero al contarles; no podían creer que hubiese niños que no tuvieran acceso a la escuela, quedaron muy asombrados. Los invité a que apreciaran y fueran con gusto, ellos que tenían la posibilidad y al final creo que ese es nuestro papel, hacer a nuestros alumnos conscientes, del espacio, de su conocimiento, de la vida misma. 

Esta es la escuela en su máximo esplendor, con amor, con felicidad,
con buenos y malos momentos,
con humanitos creciendo todo el tiempo.

Creo que no debemos dar por sentado todo lo que ocurre en la escuela, las sonrisas, las miradas, la complicidad y el lazo tan estrecho que se forma entre todos los que la componemos. Que la escuela sea un hogar, un espacio propicio para la felicidad y una comunidad de aprendizaje es responsabilidad de todos, no solo de un director o de los maestros. 

Les invito entonces a los padres de familia, por más ocupados que estén: Participen. 
A los maestros, por más cansados que podamos estar: Hagamos de cada día, una aventura.
A los directivos, por más problemas que tengan que resolver: Disfruten el proceso.
A las autoridades que buscan la escuela perfecta, no la hay. Sólo hay escuelas reales. 
A los directores y rectores de las universidades, procuren inspirar en sus alumnos el amor por su alma máter.

Sinceramente en mi Alma máter no se dio eso, o al menos así lo percibí yo. Creo que el proceso pudiera haber sido mejor y más bonito. Sin embargo al final solo se sintió un "que les vaya bien", sin más ni más. Espero que la persona que la dirige sea consciente de que las conexiones que hay en la escuela no son dignas del desdén, personas que entregan su vida tanto docentes como alumnos merecen más, merecen HONOR Y RECONOCIMIENTO. Pero bueno, cierto es que no damos lo que no tenemos, así que mientras las cosas cambian, hay que endulzarnos la vida unos a otros. 

A pesar de ello, agradezco todo lo vivido ahí, sin duda; conocí a los mejores maestros, las mejores personas y sin duda alguna; descubrí y alimenté mi vocación. 



Les dejo el trailer de "El niño que domó el viento", véanla y lloren mucho como yo. 



Gracias por leer.
Estoy ansiosa por el ciclo 2019-2020
¡Felices ultimas dos semanas de vacaciones!


Comentarios

  1. Es una pena leer que la formación que recibiste no fue percibida a tu juicio de manera muy satsifactoria. No lo reflejas en tu manera de redactar. No es que sea misógino, pues a pesar de confesar que soy hombre con aspiraciones a comportarme como caballero, nunca he visto un talento especial en las mujeres para cosas relacionadas al análisis. Y tú llegas a sorprenderme con sólo las dos entradas que he leído. Reflejas una capacidad de relfexión muy cultivada.

    Supóngo que los comentarios acometidos contra tu alma máter son más hacia la parte administrativa y lesgilativa. Pues al final me ha dado gusto leer que te encontrarás agradecida por haber conocido a compañeros y maestros distinguidos. Esto es un indicio de que realmente si llegaste a tener buenas clases. Lo cual es una fortuna, pues como bien dices, no se puede dar lo que no se tiene. Por las fotos compartidas se aprecia que haces una labor increíble como docente. ¡En mis tiempos las maestras de kinder se comportaban más bien como niñeras! Y no podía faltar un coscorrón o una torcedura de oreja como premio por estar un poco inquieto.

    Es todo un reto ofrecer una buena educación, pero con esa mentalidad los problemas se pueden afrontar con mucho éxito

    No he visto la película, pero creeme que la realidad supera a la ficción. Historias como esa y más sorprendentes, seguramente se repiten a lo largo del tiempo en todo el globo. Y algunas de ellas quedan perdidas en el olvido del público. No nos queda más que estar alerta para contrubuir en la historia de cada persona que conozcamos.

    Te deseo lo mejor en tu nuevo ciclo. Es todo un privilegio estar frente a grupo. Aprovechalo y también claro, que te aprovechen.

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